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Última actualización: 29/11/2020
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Anónimo. Gota, ¿una vieja conocida?
Infac: Información Farmacoterapéutica de la Comarca (Infac: Información Farmacoterapéutica de la Comarca)
junio 2012
Volumen 20 página(s) 1-6

El manejo de la gota es a menudo subóptimo debido, entre otros factores, a la presencia de comorbilidades, el manejo inadecuado de la medicación (errores de medicación, prescripción de medicamentos contraindicados, interacciones, infradosificación de alopurinol) y la baja adherencia al tratamiento.

El tratamiento de la gota incluye el tratamiento de la crisis de gota, la hiperuricemia de base y el manejo de las comorbilidades.

La crisis de gota es una artritis inflamatoria muy dolorosa, que acostumbra a afectar a una única articulación (con frecuencia la primera metatarsofalángica: la clásica podagra), pero que puede ser oligo o poliarticular. Se caracteriza por la rápida aparición de dolor intenso, inflamación e intensa sensibilización con eritema, que alcanza el máximo a las 6-12 horas. El objetivo del tratamiento de la crisis es el alivio del dolor y de la discapacidad de forma rápida y segura. Sin tratamiento la crisis se resuelve en unos días o semanas. La resolución de los síntomas es

más rápida y completa cuanto antes se instaure el tratamiento.

El reposo y el frío local en la articulación afectada pueden aliviar el dolor de manera moderada.

A pesar de la ausencia de ensayos clínicos de calidad, los AINE son el tratamiento de primera línea de la crisis gotosa en la mayoría de pacientes. Reducen rápidamente la inflamación articular y alivian el dolor. No se han observado diferencias de eficacia entre los distintos AINE. Se deben usar a dosis plenas tan pronto aparecen los síntomas, y deben mantenerse varios días hasta la resolución de la crisis.

La colchicina es un tratamiento clásico de eficacia probada. A menudo produce toxicidad gastrointestinal (diarrea, náuseas, vómitos) antes de que la crisis de gota haya cedido, y por ello este tratamiento está siendo relegado. Tiene un margen terapéutico estrecho y en caso de sobredosis es extremadamente tóxica.

Cuando los AINE y la colchicina están contraindicados los corticoides orales son una opción apropiada

El objetivo del tratamiento de la hiperuricemia es conseguir que los niveles de urato en plasma estén por debajo del nivel de saturación, para que los cristales existentes se disuelvan y no se produzcan nuevos cristales en las articulaciones. En general, se acepta un nivel de urato objetivo inferior a 6 mg/dl.

El alopurinol es el tratamiento estándar, utilizado desde hace décadas. En su perfil de seguridad destacan las reacciones de hipersensibilidad (síndrome de Stevens-Johnson y necrolisis epidérmica tóxica), que son muy poco frecuentes pero que pueden llegar a ser muy graves e incluso mortales.

Febuxostat es un nuevo agente hipouricemiante que, en los ensayos clínicos evaluados, ha conseguido una mayor proporción de pacientes con niveles de ácido úrico menores a 6 mg/dl que alopurinol 300 mg, si bien no se ha comparado frente a dosis mayores de alopurinol. No ha demostrado ser más eficaz que alopurinol en la disminución de las crisis gotosas.

El uso de estos fármacos uricosúricos es poco habitual en nuestro país.