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Última actualización: 5/8/2020
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Ref. ID 73924
 
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Regidor Rodríguez D, Sánchez Carretero MJ, Salaverria Garzón I, Sánchez Rodríguez P. Intoxicación aguda por carbonato de litio. ¿Hay realmente valores de litemia que indican una toxicidad irreversible?
Medicina Clínica (Barcelona) (Med Clin (Barc))
2005
Volumen 124 página(s) 759

Mujer de 35 años de edad, diagnosticada de trastorno bipolar, en tratamiento con risperidona (desde 2 días previos a su ingreso) y carbonato de litio (de forma crónica), con varios intentos autolíticos previos y sin otros antecedentes clínicos relevantes. Ingresó en urgencias tras ingerir 40 g de carbonato de litio hacía más de 24 h. Unas horas antes de su ingreso comenzó con vómitos, diarrea, somnolencia y rigidez en los brazos. La paciente ingresó consciente, con ligera desorientación, hipertonía generalizada, hiperreflexia con clono y signo de Babinski bilateral; en ese momento la litemia era de 7,96 mmol/l y la creatinina de 3,2 mg/dl. Se necesitaron 4 sesiones de hemodiálisis intermitente de 4 h cada una, utilizando membrana sintética de polimetilmetacrilato con 3 mEq/l de potasio en el baño, hasta conseguir valores de litemia menor de 1 mmol/l al quinto día del ingreso. Al cuarto día la función renal era normal. A las 48 h de ingreso en la unidad de cuidados intensivos (UCI) los reflejos osteotendinosos de las piernas desaparecieron y la paciente comenzó a presentar temblor generalizado, sudor, taquicardia, taquipnea, inestabilidad hemodinámica, «bobbing ocular» bilateral y disminución del nivel de conciencia, que obligó a practicarle una intubación orotraqueal y una conexión a ventilación mecánica, a partir de lo cual permaneció sin sedación y en coma arreactivo. Se realizó una EEG, que mostraba signos de afección cerebral difusa, con anomalías de carácter inespecífico pero frecuentemente observadas en la intoxicación por sales de litio. La temperatura llegó a ser de 39,5 °C, y se mantuvo a pesar de la aplicación de antitérmicos y medios físicos; se realizó una tomografía computarizada (TC) craneal y una punción lumbar, ambas con resultados normales. Ante la sospecha de síndrome neuroléptico maligno se inició tratamiento con dantroleno (60 mg i.v. cada 6 h), con lo que cedió completamente la hipertonía pero persistió la hipertermia refractaria durante 7 días, por lo que se asoció bromocriptina los últimos 4 días y se normalizó la temperatura. Se alcanzaron valores de creatincinasa de 23.000 mU/ml. Durante los 43 días del ingreso se añadieron nuevas complicaciones, como infecciones nosocomiales que condicionan la disfunción multiorgánica y una FiO2 elevada, por lo que fue necesario administrar fármacos vasoactivos. Tras permanecer 18 días en coma arreactivo, la paciente comenzó una recuperación neurológica progresiva. Al alta de la UCI se habían resuelto las complicaciones infecciosas, hemodinámicas y ventilatorias y la paciente presentaba una ligera disartria y dismetría.

Con este caso incidimos en la importancia de la individualización del tratamiento, teniendo en cuenta la toxicidad potencial y la valoración de la dosis de litio ingerida y el tiempo transcurrido desde la intoxicación a la determinación de las concentraciones, sobre todo cuando ese tiempo es prolongado y no hay evidencia de cuál es realmente el pico de litemia alcanzado, como en este caso. Por todo ello, creemos que independientemente de los valores de litio, en una enfermedad potencialmente reversible como ésta, se deben mantener las medidas de soporte vital y agotar todas las posibilidades terapéuticas.