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Última actualización: 19/8/2019
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Ross JDC, Brittain C, Cole M, Dewsnap C, Harding J, Hepburn T, Jackson L, Keogh M, Lawrence T, Montgomery AA, Roberts TE, Sprange K, Tan W, Thandi S, Wilson J, Duley L, on behalf of the G-ToG trial team. Gentamicin compared with ceftriaxone for the treatment of gonorrhoea (G-ToG): a randomised non-inferiority trial
The Lancet (Lancet)
2 de mayo 2019
página(s) 1

La ceftriaxona es el tratamiento de primera elección de la gonorrea. Sin embargo, están apareciendo resistencias y se hace necesario identificar y evaluar antibióticos alternativos. En este ensayo clínico de grupos paralelos, y de no inferioridad denominado G-ToG, se comparó ceftriaxona con gentamicina en el tratamiento de la gonorrea.

El ensayo fue realizado en 14 centros de atención de ETS en el Reino Unido. Pacientes, médicos que trataron y médicos que evaluaron no conocían el tratamiento asignado, pero la enfermera que trató conocía el tratamiento. Se incluyó a adultos de 16 a 70 años con gonorrea genital, faríngea o rectal no complicada.

La gentamicina fue administrada en dosis única de 240 mg, y la ceftriaxona en dosis única de 500 mg; ambas por vía intramuscular. Todos los participantes también recibieron una dosis única de 1 g de azitromicina por vía oral. La variable principal fue la ausencia de N gonorrhoeae en todas las localizaciones inicialmente infectadas, dos semanas después del tratamiento. Los análisis se limitaron solamente a los pacientes con resultados de seguimiento, independientemente del resultado del análisis inicial sobre N gonorrhoeae. El margen de no inferioridad fue un valor inferior del límite de confianza de 5% para la diferencia de riesgos.

Ensayo clínico registrado en ISRCTN con el nº ISRCTN51783227.

De 1.762 pacientes inicialmente evaluados, 720 participaron en el ensayo, entre 2014 y 2016. Se aleatorizaron 362 a ceftriaxona y 358 a gentamicina. Se pudo disponer de información sobre el resultado en 292 (82%) y 306 (85%) pacientes, respectivamente.

A las dos semanas las tasas de resolución fueron 98% para ceftriaxona (n=299) y 91% para gentamicina (n=292). La diferencia fue de -6,4% (IC95%, de -10,4% a -2,4%).

La eficacia fue diferente según la localización de la infección. Para las infecciones genitales no se registraron diferencias entre ambos fármacos (98% con ceftriaxona y 94% con gentamicina). No obstante, si la localización había sido faríngea, las tasas de resolución fueron 96% con ceftriaxona comparado con 80% con gentamicina, y en la localización rectal fueron de 98% y 90%, respectivamente.

La incidencia de efectos indeseados no mostró diferencias entre los grupos, aunque la incidencia de dolor en el punto de inyección fue más alta con gentamicina (36%) que con ceftriaxona (21%).

Los autores interpretan que una dosis única de gentamicina no fue no inferior a una dosis única de ceftriaxona, habiéndose administrado azitromicina a todos los participantes. Concluyen que la gentamicina no constituye un tratamiento adecuado de primera línea de la gonorrea, pero es potencialmente útil para pacientes con infección genital aislada y para los que tienen alergia a la ceftriaxona o no la toleran por otros motivos, y también para los portadores de gérmenes resistentes a ceftriaxona.