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Última actualización: 12/6/2019
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Ray WA, Stein CM, Murray KT, Fuchs DC, Patrick SW, Daugherty J, Hall K, Cooper WO. Association of antipsychotic treatment with risk of unexpected death among children and youths
JAMA Psychiatry (JAMA Psychiatry)
12 de diciembre 2018
página(s) 1

El consumo de fármacos antipsicóticos en niños y adolescentes aumenta, en particular en EEUU. Se trata de un consumo principalmente en indicaciones no autorizadas. De ahí que sea conveniente evaluar la magnitud del riesgo de muerte súbita en esta población.

Los mismos investigadores que publicaron un estudio sobre muerte súbita en relación al consumo de antipsicóticos en adultos (Ray et al-84996) han examinado este problema en la base de datos de Medicaid en Tennessee, en niños y adolescentes de 5 a 24 años de edad, entre 1999 y 2014.

Se realizó un estudio retrospectivo de cohortes sobre muerte inesperada, debida a lesión externa o por suicidio, en niños y adolescentes sin psicosis del espectro de la esquizofrenia ni síndrome de Tourette u otros síndromes con tics, que recibieron una primera prescripción de un psicotropo. La dosis de antipsicótico fue estratificada como alta o baja, según fuera superior o inferior al equivalente de 50 mg de clorpromacina.

Se contabilizaron los fallecimientos ocurridos fuera del hospital o en los primeros 7 días de un ingreso hospitalario, durante el período de seguimiento del estudio, clasificados como debidos a lesión, suicidio o muerte inesperada. Las variables secundarias fueron muerte no debida a intoxicación aguda y muerte por causa cardiovascular o metabólica.

Se incluyó en el estudio a 247.858 niños y adolescentes nuevos consumidores de psicofármacos. Se identificaron 28.377 personas tratadas con dosis bajas (edad media de 11,7 años, 32% chicas) y 30.120 (edad media de, 14,5 años; 39,2% chicas) con dosis altas, más 189.361 (edad media de 12 años, 43% chicas) que recibieron otros psicofármacos, que constituyeron el grupo control.

Más de un 60% de los componentes de los tres grupos había recibido un diagnóstico de TDAH, trastorno de la conducta o de impulsividad.

La prevalencia de consumo de quetiapina fue de 7% en dosis bajas y de 34% en dosis altas; la del consumo de risperidona, por el contrario, fue de 66% en dosis bajas y 11% en dosis altas. El grupo que recibió dosis altas tenía una distribución diferente de los diagnósticos de enfermedad mental, edad más avanzada, mayor prevalencia de ideación suicida y de antecedente de autolesión, y mayor prevalencia de antecedente de ingreso hospitalario por enfermedad mental.

La tasa ajustada de mortalidad en el grupo de dosis alta fue de 146,2 (40 muertes en 27.354 pacientes-año), significativamente mayor que la del grupo control (54,5 por 100.000; 67 muertes en 123.005 pacientes-año) (p<0,001).

Esta diferencia fue principalmente atribuible a la mayor incidencia de muerte inesperada en el grupo de dosis alta (21 fallecimientos; 76,8 por 100.000 y año) en comparación con la del grupo control (22 fallecimientos; 17,9 por 100.000 y año).

En los análisis emparejados por puntuaciones de propensión, la exposición a dosis alta de antipsicótico, en comparación con la no exposición a antipsicótico, dio los siguientes valores de HR:

- mortalidad por todas las causas: HR=1,80 (IC95%, 1,06-3,07);

- mortalidad por lesión no intencionada o suicidio: HR=1,03 (IC95%, 0,53-2,01);

- mortalidad por causas inesperadas: HR=3,51 (IC95%, 1,54-7,96);

- mortalidad por causas inesperadas sin incluir las intoxicaciones agudas: HR=3,50 (IC95%, 1,35-9,11);

- mortalidad por causas cardiovasculares o metabólicas: HR=4,29 (IC95%, 1,33-13,89).

La mortalidad en los consumidores de dosis bajas no fue diferente de la registrada en el grupo control.

Los autores concluyen que en niños y adolescentes el consumo de antipsicóticos se asocia a un aumento del riesgo de muerte inesperada, lo que confirma la necesidad de su prescripción prudente y de seguimiento del tratamiento.

[Un comentarista de JW subraya que el grupo consumidor de dosis bajas era diferente del consumidor de dosis altas en el diagnóstico, la edad, y el antipsicótico prescrito, y que el examen de los riesgos asociados a cada uno de estos fármacos necesitaría conjuntos de datos de mayor tamaño que los considerados en este estudio.]

[En Cataluña entre 2013 y 2018 más de 8.000 niños y niñas recibieron como mínimo una receta de un antipsicótico. La mayor densidad de consumo se registró en los chicos de 14 a 17 años.

Dos terceras partes de las prescripciones fueron efectuadas por un psiquiatra, y un tercio por un pediatra. Un 30% de los chicos y un 14% de las chicas que iniciaron tratamiento con un antipsicótico entre abril y junio de 2017 habían recibido un fármaco para el TDAH en el año anterior. Un año después de la primera receta, un 78% de los que habían iniciado tratamiento seguía recibiendo un antipsicótico.] Véase:

http://medicaments.gencat.cat/ca/professionals/seguretat/fitxes-seguretat/Us_d_antipsicotics_en_nens_i_adolescents/

Una extrapolación no ajustada de las diferencias de mortalidad (9,17/10.000 y año) indicaría unas 8 muertes inesperadas adicionales al año atribuibles a la prescripción de estos fármacos.]
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